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El fracaso escolar y la dislexia

el fracaso escolar y la dislexia

Estadísticas como las que ofrece de manera periódica Eurostat no hacen más que dar una bofetada en el orgullo del sistema educativo español. De acuerdo con las cifras que maneja la oficina europea de estadísticas, España se situó el pasado año en cabeza de la triste lista europea de fracaso y abandono escolar para los jóvenes de entre 18 y 24 años. Según las cifras que ha recabado Eurostat, en torno al 23,5% de los jóvenes españoles de entre 18 y 24 años abandonan la educación estándar antes de terminarla, lo que es más del doble que la media europea. Y eso que el pasado año fue el que nuestro país registró mejores cifras desde que la oficina de estadística comenzara a realizar sus series.

Una de las bases para fomentar el interés de los jóvenes por el estudio pasa por aumentar sus horas de lectura. No impuesta, sino que hay que intentar que el joven o la joven lean periódicos, revistas o libros de su interés para, posteriormente, ir “escalando” hacia obras más ‘elevadas’. En ocasiones, la falta de interés por la lectura y el propio fracaso escolar puede estar relacionado con la dislexia. No en vano, los expertos estiman que entre el 5 y el 10% de los escolares españoles padecen este problema.

Especialistas en este trastorno definen dislexia como la situación que se produce cuando un niño, preadolescente o adolescente con un grado de desarrollo mental normal (e, incluso, superior a la media), con un aprendizaje adecuado y sin que existan problemas emocionales graves, no puede establecer un sistema de lectura y acumula un retraso de años en su educación con respecto a su edad mental. En ocasiones, la dislexia viene acompañada de problemas en la escritura y, asimismo, dificultades para realizar sencillas operaciones matemáticas.

La dislexia se puede diagnosticar si el joven tiene un ritmo de lectura muy lento, así como si habitualmente cambia de línea de lectura. Asimismo, cambiar las sílabas de orden y confundir letras como la “d” y la “p” son signos de dislexia. En la escritura se suelen presentar los mismos problemas de inversiones de sílabas y confusión de letras. Hay que prestar atención a otros factores como las dificultades en el manejo del espacio, el equilibrio o la orientación.

En la actualidad hay un buen número de asociaciones, como Disfam, que tratan de ayudar en sus dudas a las familias que tienen un hijo o una hija con problemas asociados a la dislexia.

 

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