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Aprende técnicas de defensa personal

cursos de defensa personal

Es natural sentir cierto miedo cuando se camina por una calle, durante la noche, sin más armas que el propio cuerpo. Saber cómo actuar ante ataques inesperados es el fundamento de los cursos de defensa personal. No se trata de fomentar la violencia, todo lo contrario. La cuestión es conocer cómo puede una persona repeler un asalto sin sufrir daños o, por lo menos, minimizarlos. Estas acciones formativas son muy demandadas desde hace varios años, sobre todo por mujeres que quieren aprender a defenderse.

Ya hace una década que entró en vigor la Ley de Protección Contra la Violencia de Género. Una normativa que ha conseguido sensibilizar más a la sociedad acerca de la grave lacra que supone para todos. Sólo en 2014, 45 mujeres fallecieron a manos de sus parejas o excompañeros sentimentales. Esta violencia injustificada ha provocado que aumenten las personas interesadas en asistir a cursos de defensa personal. En ellos, los alumnos aprenden las técnicas necesarias para conseguir zafarse de su agresor o, incluso, neutralizarlo.

Estudiar las respuestas

Los atacantes saben cómo suelen reaccionar las víctimas ante una agresión. Conocen este patrón y lo aprovechan para evitar que huyan. En los cursos de defensa personal, los profesores enseñan a los asistentes a reaccionar de manera distinta para ganar una valiosa ventaja frente al agresor. No es preciso tener unas condiciones físicas determinadas para poder defenderse. Lo importante es controlar la situación y actuar conforme a los parámetros establecidos por los especialistas.

Así, es esencial interiorizar las técnicas enseñadas en los cursos, de manera que salgan de forma natural ante un ataque. El cuerpo humano puede ser un arma muy efectiva en estos casos. Las palmas de las manos, los codos y las rodillas, por ejemplo, son elementos vitales para la defensa y que pueden dejar KO a un agresor. En este tipo de cursos, es frecuente que también se enseñe a los alumnos a utilizar objetos que suelen llevar encima para responder al atacante.

Los profesores muestran cómo realizar técnicas de diferentes artes marciales y sistemas de lucha, como el judo y el aikido (conoce más sobre esta disciplina aquí). Además, hay otros trucos que pueden ayudar a la persona que está en peligro. Gritar ‘fuego’ es más efectivo que pedir auxilio, puesto que las personas que encuentran cerca suelen responder ante esta alerta. Meter los dedos en los ojos del agresor o darle un golpe en la nariz también pueden dar un momento de ventaja esencial para escapar.

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